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miércoles, 9 de mayo de 2012

Mas descuartizados

Hallan cuerpos desmembrados en Torreón Coahuila


Los cuerpos descuartizados de dos hombres fueron encontrados la tarde de hoy en el interior de seis bolsas negras en calles de la colonia Vicente Guerrero.



Voceros de la Procuraduría General del Estado, informaron que el hallazgo lo realizaron vecinos de dicho sector habitacional alrededor de las 16:00 horas en la confluencia de la calle Segunda del Tiro y avenida Primera del Barrial.
Junto a las bolsas las autoridades encontraron una cartulina con un mensaje, el cual no fue dado a conocer.
Los restos encontrados corresponden a personas del sexo masculino de entre 20 y 25 años de edad, hasta el momento no identificados.
Dichos restos se encontraban distribuidos en el interior de seis bolsas color negro, las cuales fueron encontradas sobre el pavimento.
Vecinos del lugar informaron que sujetos a bordo de por lo menos dos vehículos, llegaron hasta la esquina de calle Segunda del Tiro y avenida Primera del Barrial y del interior de las unidades bajaron las bolsas las cuales tiraron en la carretera para después retirarse del lugar a toda prisa.
Minutos después arribaron al lugar autoridades de los tres órdenes de Gobierno, así como el del Ministerio Público quien ordenó que las bolsas con los restos humanos fueran enviadas al Servicio Médico Forense.

¿Mas muertes?


Acribillan al jefe de custodios del Cereso de Torreón Coahuila


En el bulevar La Libertad y carretera Torreón-Matamoros fue localizado un vehículo con placas SDT-59-08, dentro se encontraba el capitán retirado del Ejército, Juan Manuel López Macías.

Alrededor de las cinco de la tarde en el bulevar La Libertad y carretera Torreón-Matamoros fue localizado el cuerpo de Juan Manuel López Macías y momentos antes autoridades reportaron el hallazgo de varios cuerpos descuartizados.
Por la noche, la Procuraduría General de Justicia de Coahuila informó de manera oficial que no se trata del subdirector del Cereso, si no del jefe de custodios.
De igual forma las placas, como se ve en la fotografía son FDT-59-08.En un vehículo marca Chevrolet tipo Chevi color guinda, con placas SDT-59-08 se encontraba el cuerpo de una persona del sexo masculino que fue identificada como el capitán retirado del Ejército, Juan Manuel López Macías, de aproximadamente 45 años.
Esta persona se desempeñaba actualmente como jefe de custodios del Cereso ubicado en el municipio de Torreón, Coahuila.
El automóvil presenta múltiples impactos de arma de fuego de alto calibre. Fuentes extraoficiales informan que se descarta que esto haya sido producto de un enfrentamiento, sino que parecer ser un ataque directo. Hasta el momento las autoridades no han dado la versión oficial. Hasta el momento las actividades de peritaje continúan.
Momentos antes de lo sucedido, antes alrededor de las 16:30 horas elementos policiacos encontraron en la calle Segunda del Tiro y Primera del Garrial de la colonia Vicente Guerrero seis bolsas negras de plástico, donde se encontraban varios cuerpos descuartizados, acompañados por un mensaje que las autoridades no han dado a conocer. Hasta el momento no han sido identificados los nombres ni la cantidad.

martes, 8 de mayo de 2012

¿Mas mejor?

Liberan a 18 indocumentados en Piedras Negras; siguen en Coahuila los "narcocampamentos"

Detectan otra casa de seguridad del crimen organizado; caen 2 delincuentes y encuentrasn a un grupo de migrantes, por algunos de ellos cobrarían rescate y los otros eran para trabajar

La Secretaría de Marina liberó a 18 migrantes que supuestamente permanecían cautivos en Piedras Negras, y detuvo a dos presuntos integrantes de una banda del crimen organizado por este hecho.

La dependencia detalló en un comunicado que la liberación de las personas, que eran de distintas nacionalidades, se llevó a cabo el pasado sábado 5 de mayo, luego de la captura de Antonio Camacho Soria, “Toño”, y Martín Molina Vázquez.

A dichos sujetos se les decomisaron tres armas de fuego, 148 cartuchos útiles y ocho cargadores para arma de fuego; 151 dosis de polvo blanco con las características de la cocaína, 3 kilos de hierba verde con las características de la mariguana, alrededor de 45 mil dólares estadounidenses y de 14 mil pesos, equipo de comunicación y dos vehículos.

“Los dos individuos asegurados refirieron que en un inmueble del municipio de Piedras Negras, tenían escondidas a personas indocumentadas, motivo por el cual otra unidad de la Armada de México se dirigió al domicilio señalado, donde encontraron 18 personas que fueron trasladadas y entregadas en la Delegación de la Procuraduría General de la República en Piedras Negras, Coahuila”, añadió la Sedena.

Semar no precisa la nacionalidad de los indocumentados.

Los detenidos y lo asegurado fueron puestos a disposición del Agente del Ministerio Público Federal de Saltillo.
México es país de tránsito para migrantes, en su mayoría centroamericanos, que intentan llegar a Estados Unidos, pero su viaje se ha vuelto cada vez más peligroso.

Organizaciones originalmente dedicadas al narcotráfico han diversificado sus operaciones y ahora también secuestran a migrantes para exigir a sus familias el pago de un rescate o para obligarlos a trabajar para ellos.
Tal fue el caso registrado, también en Piedras Negras, el 16 de octubre de 2011, cuando un total de 61 hombres que habían sido raptados en diversos estados del País, fueron rescatados por elementos del Ejército Mexicano.
Las víctimas dijeron que habían sido retenidas para ser obligadas a trabajar para el crimen organizado; entre aquellos liberados estaba un hondureño.

En agosto de 2010 se encontraron los cadáveres de 72 inmigrantes en un rancho del municipio de San Fernando, Tamaulipas. Un sobreviviente declaró que habían sido asesinados porque se negaron a ser reclutados por los criminales que los secuestraron.

martes, 1 de mayo de 2012

Mas muertes


Hallan calcinadas a 3 mujeres en Arteaga Coahuila


Tres mujeres fueron halladas calcinadas, una de ellas semienterrada y las otras dos totalmente sepultadas, en una fosa clandestina cerca del ejido San Juan del Retiro, en Arteaga, Coahuila, informó la Procuraduría General de Justicia del Estado, aunque no detalló si se tiene alguna línea de investigación ya establecida.

Campesinos del lugar fueron quienes realizaron el macabro hallazgo cuando caminaban por un paraje desierto la mañana de ayer, alrededor de las 10:30 horas, y lo reportaron a las autoridades.

Elementos de la Procuraduría se dirigieron de inmediato al sitio ubicado entre los ejidos San Juan del Retiro y Presa de los Muchachos, cerca del kilometro 279 de la carretera a Zacatecas, donde confirmaron que había tres cuerpos de mujer semienterrados y calcinados.

Extracción

Los agentes estatales comenzaron con las investigaciones y la extracción de la primera víctima, una mujer de estatura media, quien se encontraba semidesnuda.

Tras liberar el primer cuerpo, las autoridades ministeriales descubrieron que en la fosa clandestina –de aproximadamente un metro y medio de profundidad– se encontraban otros dos, ambos femeninos y también semidesnudos.

Cerca del lugar se hallaron botellas de lo que parecía ser refresco y otra más de cerveza, por lo que no descartan que los cuerpos hayan sido incinerados en el lugar y posteriormente enterrados.

Como parte del proceso de la investigación, autoridades ministeriales se negaron a proporcionar información en torno a lo sucedido, por lo que se está en espera de un informe oficial en torno al hallazgo. 

lunes, 30 de abril de 2012

Mas balaceras.


Balacera en Saltillo Coahuila deja 4 heridos; ataque a PGR


Presumen que grupo armado intentó rescatar a supuesto delincuente capturado el sábado en Valle de las Flores


Una ráfaga de balas sorprendió ayer a elementos de la Policía Federal, mientras custodiaban las instalaciones de la Subdelegación de la Procuraduría General de la República, donde presuntamente está arraigado un delincuente, detenido el sábado, a quien tratarían de rescatar.

La agresión ocurrió a las 14:45 horas, en bulevar Francisco Coss y calle Dioniosio García Fuentes, menos de 24 horas después de la captura de un civil armado en la colonia Valle de las Flores, en el que el individuo resultara herido y su acompañante —una mujer— fuera abatida.

En las instalaciones de la Subdelegación de PGR se encontraba el automóvil asegurado al agresor del sábado y trascendió que él también estaba en el sitio, luego que fuera dado de alta en el hospital tras ser atendido por las heridas sufridas durante el enfrentamiento.

Tras los disparos efectuados en contra de los policías, extraoficialmente se manejó la cifra de tres de ellos heridos por impacto de bala, así como un civil que caminaba por el lugar.

La alerta fue activada y las corporaciones de los tres de niveles de Gobierno fueron movilizadas al sitio. Tanto el Grupo de Reacción y Operaciones Mixtas (GROM), como el Grupo de Armas y Tácticas Especiales (GATE) y el Ejército, sitiaron el bulevar Francisco Coss, impidiendo la circulación vehicular; también cercaron las calles aledañas mientras peritos de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) recababan evidencias.

Se montó un operativo para localizar a los responsables, quienes según versiones de testigos, tomaron por calle Manuel Pérez Treviño y Juan Aldama en sentido contrario; la presunta persecución del grupo armado se extendió hacia el norte de la ciudad, sin éxito en su detención.

Miedo

Al momento de las detonaciones, personas que se localizaban en negocios cercanos se resguardaron para evitar alguna tragedia. La balacera fue escuchada a diversas cuadras de distancia, lo que alertó a varias colonias.

Clientes de un negocio de comida ubicado en Abasolo, en colonia República Oriente, se tiraron al suelo, mientras que visitantes del Museo El Giroscopio corrieron al interior. En ese sitio se montó una de las casillas de la Jornada Infantil y Juvenil del IFE, la cual suspendió actividades. 

Por la madrugada del domingo también se reportaron disparos, esto al norte de la ciudad, a la altura de un hospital donde presuntamente atendieron al hombre detenido en Valle de las Flores.

La PGJE publicó a las 02:27 horas en Twitter un reporte de detonaciones en las inmediaciones de la clínica localizada en Carranza antes de llegar a Nazario Ortiz Garza.

Minutos después, sobre el mismo bulevar, pero a la altura del Periférico Echeverría, automovilistas sufrieron ponchaduras de sus llantas.

La causa fueron los llamados “´ponchallantas” utilizados en las balaceras como elemento para escapar. Más de 20 vehículos resultaron dañados.

lunes, 23 de abril de 2012

Narco fiesta en Monclova?

Detiene Ejército en las instalaciones de la PGR a Integrantes de la Banda Jerez en Monclova Coahuila

Integrantes de la Banda Jerez de Marco A. Flores, de Zacatecas, fueron presentados ayer por elementos del Ejército en las instalaciones de la PGR, en Monclova, luego de amenizar una fiesta en el Centro Recreativo de la Sección 38 del SNTE.
Junto a la banda musical, formada por aproximadamente 17 integrantes, elementos del Ejército mexicano también llevaron como retenidos a 14 personas más, entre meseros y algunos invitados de la fiesta.
En las instalaciones de la PGR permanecían ayer elementos del Ejército mexicano resguardando la dependencia federal, mientras que los presentados esperaban en las oficinas del Ministerio Público en turno.
En la PGR estaban resguardadas las dos unidades de la Banda Jerez, un autobús con placas 1-2MJ-07, donde se transportan los integrantes de esa agrupación musical, y la otra para los aparatos musicales.
El Agente del Ministerio Público evadió dar información porque el Ejército aún no presentaba el reporte de lo sucedido y si las personas serían detenidas.
El encargado de los banquetes contratados, quien prefirió el anonimato, comentó que Retienen a la Banda Jerez a las 03:00 horas de ayer, su hijo, quien estaba a cargo de la organización, le llamó para decirle que el Ejército no los dejaba salir del salón y posteriormente en la mañana los trasladaron a la PGR.
“Ya van a salir, sólo les van a tomar datos y una declaración, pero no están detenidos”, comentó el encargado del banquete.
“Pensé que era una quinceañera o boda, a nosotros sólo nos contrataron para el banquete”.
El Centro Recreativo del SNTE Sección 38 se localiza a las afueras de la ciudad, por la Carretera 57, al norte, en un paraje solitario, por lo que opera en el día como recreativo con alberca y juegos infantiles.
Ni las autoridades ni los invitados supieron precisar el tipo de evento o quiénes lo habían organizado, por lo que se mantenía el hermetismo sobre la retención de la Banda Jerez, algunos invitados y meseros.

sábado, 14 de abril de 2012

Intentan matar a un exalcalde de Cd. Frontera Coahuila

Desde un sitio donde se encuentra escondido, Rogelio Ramos Sánchez denuncia que lo interceptaron hombres armados


"Rubén Moreira Valdez, señala que las condiciones de seguridad en el estado de Coahuila están mejorando "

Sujetos armados intentaron asesinar ayer a Rogelio Ramos Sánchez, exalcalde de Frontera, cuando se disponía a salir de su domicilio a las 8:30 horas, en la colonia Occidental.

El diputado federal del PRI, quien permanece escondido fuera la Región Centro de Coahuila, acusó al actual Edil fronterense, Jesús Ríos Alvarado y a su esposa, de la agresión. 

“Amigos, soy Rogelio Ramos Sánchez. Hoy por la mañana me quisieron matar fuera de mi casa. Afortunadamente pude huir. 

Pero si algo me llega a pasar culpo al alcalde de Frontera Jesús Ríos Alvarado y su esposa Bella Alemán de Ríos. Dios me proteja y a mi familia también”, escribió en su cuenta de Facebook, aunque después quitó el comentario.


El legislador priísta dijo que en la mañana salió de su domicilio ubicado en las calles Allende y Alonso de León, de la colonia Occidental, a bordo de su camioneta Pilot gris, cuando observó que lo seguían una camioneta X-Trail con vidrios polarizados y un vehículo Platina en color gris, también con vidrios oscuros.

“Se me atravesó, se paró, se bajó el piloto con arma en la mano, me señalaba”, contó Ramos, “le di de reversa. Me siguieron, me corretearon; le pedí ayuda a los militares en Frontera y me dijeron que no podían hacer nada, que le iban a hablar a las Policías Municipal y Estatal. 

El exalcalde detalló que en el Platina viajaban dos hombres de aproximadamente 17 años de edad, quienes le siguieron desde su domicilio donde, según versiones de los vecinos, rondaban su vivienda junto con la X-Trail desde días atrás.

“Al no ver protección de los militares, y verlos a ellos bien drogados, con los ojos enrojecidos y con toda la intención de matarme, huí, porque su intención no era sólo la de enseñarme la pistolita”, expresó.

“Alguien me los mandó”, añadió, “ojalá lo investigue la Procuraduría de Justicia del Estado a quien ya di parte por teléfono; creo que me imagino quién fue, pero me abstengo de decir”.

—¿Fue la PJE quien le recomendó que bajara su comentario de Facebook, en el que culpa al alcalde de Frontera de este atentado?—, se le cuestionó

“Lo bajé con la finalidad de no entorpecer la investigación de los hechos”, respondió.

Rogelio Ramos dijo que no ha interpuesto ninguna demanda penal, que está huyendo de la región y que lo único que pide es que se investigue y que el procurador Homero Ramos Gloria le de seguridad a su familia, de la que no tuvo tiempo para despedirse.

“Me les escape de una persecución”, indicó, “no le puedo pedir Dios porque esos se detengan, porque son unos cobardes asesinos, sólo apelo a la justicia del Estado”.

El diputado rechazó que se haya tratado de un intento de secuestro, ya que la persona de la que sospecha “se ha encargado de amenazar a medio mundo y tienen la piel de oveja pero por dentro son unos lobos, y si algo le llegara a pasar mi familia tengo una grabación, a varias personas les avise quién fue el que mando sicarios a matarme”, finalizó.

ROGELIO RAMOS SANCHEZ

Nacío el 13 de agosto de 1964, en ciudad Frontera, Coahuila
Alcalde de cd. Frontera Coahuila (PRI) 2006 - 2009

ROGELIO RAMOS Y EL ABUSO DEL FUERO

miércoles, 21 de marzo de 2012

Balacera en Monclova Coahuila

Balacera en el Pape; detiene ejército a 4



Cuatro personas, tres hombres y una mujer, que iban en un auto fueron detenidas por elementos de la Sedena la noche del lunes, después de una persecución sobre el bulevar Pape, en la que los militares accionaron sus armas para obligar al conductor a que detuviera su marcha.

De manera extraoficial, trascendió que el tiroteo duró más de 20 minutos en hechos que se registraron después de las 9 de la noche.

Sin que se precisara el lugar, los disparos de los militares iniciaron sobre el bulevar Pape al norte, después de que le marcaron el alto al conductor de un auto, Toyota Corolla color blanco, y éste se negó.

El conductor del vehículo, no identificado, al igual que sus acompañantes, aceleró la marcha del vehículo para tratar de escabullirse de las unidades militares.

Fue hasta la calle San Miguel y bulevar Pape, frente a la gasolinera AAA, donde el coche fue interceptado y sus tripulantes heridos por las balas.

Clientes del establecimiento Church’s que estaban frente al lugar, se tiraron al suelo al escuchar los disparos, lo mismo hicieron despachadores de la gasolinera cercana y los clientes se retiraron de inmediato.

Más de una hora después, los clientes del restaurante de pollo frito pudieron salir del lugar, y uno a uno fueron desalojando temerosos de más balazos.

Al menos 10 unidades más de la Sedena entre camionetas de acción rápida y camiones se concentraron en el lugar de la detención, con al menos 100 elementos que sitiaron la escena, además realizaron recorridos por todo el perímetro, y la ciudad.

Los efectivos cuando fueron cuestionados sobre los hechos exigieron identificaciones a los reporteros y tomaron las direcciones de cada uno de ellos. 

Un militar, al parecer el que llevaba el mando, aseguró que los ocupantes del auto habían disparado contra ellos, sin embargo, en el auto no se encontraron armas de fuego. 

martes, 20 de marzo de 2012

Encuentran ex UAAAN calcinado

Calcinan a joven en Saltillo; sería universitario

Encuentran en el lugar del homicidio credencial de un estudiante de la Narro; autoridades boletinan a sospechosos 

 El cadáver calcinado de un hombre joven fue encontrado la mañana de ayer un baldío ubicado en la colonia Landín, y de manera extraoficial trascendió que podría tratarse de un estudiante de la Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro.

La Fiscalía General del Estado busca a los homicidas e incluso boletinó a los sospechosos a tres estados vecinos para solicitar su apoyo, informaron fuentes cercanas a la investigación.

El cadáver fue encontrado a las 07:00 horas en un predio ubicado en privada Lorenzo García y Juan de Erbáez de la colonia Landín, al sur de la ciudad.

El hallazgo fue reportado al grupo de homicidios de la Fiscalía y cuando llegaron “el cuerpo aún se estaba humeando”, dijo el agente que tomó conocimiento del deceso.

El cuerpo estaba recostado bocarriba sobre un montón de tierra, presuntamente había sido tapado con una cobija y luego incendiado por sus homicidas, aunque hasta el cierre de esta edición se desconocía si fue quemado vivo o muerto.

Una vez que se confirmó el hallazgo se generó la movilización de las diferentes corporaciones, incluido el Ejército; militares resguardaron el área en apoyo de las autoridades estatales.

Tras realizarse las investigaciones correspondientes en el sitio, el agente del Ministerio Público ordenó el levantamiento del cuerpo.

En el lugar se localizó un cuchillo y aunque a simple vista el cuerpo no presentaba lesiones, las autoridades decidieron asegurarlo para continuar con las investigaciones.
Hallan identificación

El cadáver estaba descalzo, tenía restos de un pantalón de mezclilla color azul y una playera gris.

Una vez que se levantó el cuerpo se localizó debajo una credencial de la UAAAN a nombre de Sergio Álvarez Gómez, de 25 años de edad y domicilio en la calle Los Palomares, ubicada en el área de dormitorios de la universidad.

Pero la identidad no pudo corroborarse ya que el rostro quedó completamente calcinado.

La FGE informó que durante la necropsia se logró determinar que el hombre asesinado tenía alrededor de 25 años de edad, además se sabe que era de complexión robusta.
Fuentes allegadas a la investigación indicaron se tiene la pista de “sospechosos”, y que incluso se boletinó a tres estados para pedir su colaboración en su detención.

RONDA VIOLENCIA A BUITRES

De confirmarse que se trata de un estudiante de la UAAAN, éste no sería el primer buitre que sufre una muerte violenta:

Sergio Gabriel de León Castillo, estudiante de la Antonio Narro, fue reportado como desaparecido el 14 de noviembre de 2008.

En febrero de 2009 fue localizado entre los cuerpos ubicados en las fosas clandestinas de la sierra de Arteaga. 

Italiano asaltaba en Coahuila

Cae italiano; lideraba asaltantes en Saltillo


Salvatore Espósito 
Las denuncias ciudadanas en las redes sociales ayudaron a elementos de inteligencia municipal a dar con uno de los integrantes de una banda de presuntos extorsionadores y asaltantes italianos que operaba en el bulevar Eulalio Gutiérrez.

Indicaron que fue por los reportes realizados en la cuenta de Twitter de Policía Saltillo que el operativo de inteligencia municipal “Búho” comenzó los recorridos por el sector mencionado.

Debido a lo anterior, cerca del mediodía lograron ubicarlos afuera de Plaza Sendero, donde lograron la detención de Salvatore Espósito, mientras sus presuntos cómplices se daban a la fuga en un vehículo Peugeot.

El hombre, originario de Nápoles, Italia, quien decía en todo momento no comprender muy bien el español, aseguró que se encontraba de visita en esta ciudad desde hace un par de días y vendía ropa mexicana.

Al momento de verse sorprendido por los agentes encubiertos, Salvatore se asustó y comenzó a realizar llamadas, en las que advertía quizá a sus cómplices sobre su detención.

Hace aproximadamente una semana habrían comenzado la búsqueda de dos sujetos de origen extranjero que con violencia asaltaban a las personas en Plaza Tulipanes, Plaza San Patricio y Plaza Cristal, entre otras ubicadas al nororiente de la ciudad.

Gente bien vestida, en vehículos lujosos, que realizaba compras en los comercios presuntamente era interceptada por Salvatore u otro de los integrantes de la banda.

El primero se encargaba de ofrecerles ropa de marca, e incluso les pedían que los acompañaran a sus vehículos para mostrársela, pero cuando estaban ahí, los amagaban por la espalda con un arma de fuego para despojarlos de sus pertenencias.

Al momento de la detención de Salvatore, quien justamente ofrecía un paquete de 4 chamarras en 10 mil pesos, le aseguraron un vehículo tipo Jetta de una empresa arrendadora.

Será el Ministerio Público el encargado de definir la situación legal del europeo en las próximas horas, pero se espera que quienes hayan sido víctimas acudan a denunciarlo para evitar que recupere su libertad.

No se descarta que se trate de una banda, pues también podrían estar involucrados en extorsiones e incluso en secuestros exprés, comentaron los agentes encargados de la detención. 

lunes, 19 de marzo de 2012

Semanario - Periódico Vanguardia


Las heridas abiertas de Torreón


¿Cómo continuar después de que tu niño de 13 años murió por una bala perdida? ¿Cómo sigues de pie luego de perder al padre del bebé que esperas? ¿Cómo te explicas que tu esposo murió porque pintaba una barda en el lugar y tiempo equivocados? Se calcula que cuatro de cada diez muertos por violencia en La Laguna son inocentes. Aquí los los daños colaterales de esta guerra. 

Torreón. Los ministeriales encontraron a Diego Ibarra Sánchez, de 24 años, encima de su padre Ernesto Ibarra de Santiago, de 54 años. El cuatro de septiembre de 2011 los envolvió una balacera mientras ambos pintaban una barda de una gasolinería, a unos 500 metros del Territorio Santos Modelo de Torreón.

Un comando a bordo de tres vehículos emboscó a una patrulla de la policía municipal que transitaba por el lugar. Una bala dio en el cuerpo de Ernesto. Entonces Diego corrió cuando miró a su padre caer y lo abrazó para cubrirlo; como escudo humano recibió otros impactos. Así murieron padre y primogénito. En el lugar también fallecieron tres policías y un presunto ladrón que minutos antes habían detenido los oficiales.
El suceso fue nota nacional por el lugar del enfrentamiento, no porque murieron Ernesto y Diego. El 20 de agosto una balacera al exterior del estadio de futbol había provocado la cancelación de un juego entre los equipos Santos y Morelia, además de haber desatado una ola de pánico entre los aficionados presentes. Seis días después de la muerte de Ernesto y Diego se reanudarían las actividades de futbol.

Al día siguiente, mientras los medios locales y nacionales, así como la sociedad se preocupaba por la seguridad del próximo partido en el estadio, en el ejido Santa Ana del Pilar de Matamoros, Coahuila, un rancho entero velaba a Ernesto y Diego. Las notas aseguraban que ambos eran pintores por lo que estaban haciendo esa tarde de domingo. Pero no, era un trabajo extra. Ernesto, el padre, era tapicero y soñaba con sacar adelante a sus tres hijos (Diego, Ernesto y Daniel); Diego era técnico en mantenimiento y soñaba con ser ingeniero y trabajar para la Comisión Federal de Electricidad.

Víctimas inocentes 
Ernesto Ibarra de Santiago era un hombre de pocas palabras; tan trabajador que su cara asemejaba la de un hombre de más de 65 años, con cabellera y bigote nevado. Tan trabajador que desde los 13 años le daba a la talacha porque nunca tuvo nada y no quería lo mismo para los hijos que alguna vez iría a tener.

Llevaba 24 años casado con Magdalena Sánchez. Se conocieron en el ejido Santa Ana del Pilar, de Matamoros, un rancho incrustado a más de 300 metros sobre la carretera a San Pedro, Coahuila, a unos 15 minutos del estadio Corona, al norte de la ciudad de Torreón. Un ejido donde todos sus vecinos se conocen y el sol nunca falla.

Magdalena, la esposa y madre, me abre la puerta de su casa y arruga los ojos, como si la luz del sol la despertara. Viste pantalonera y blusa holgada. Su casa es amplia. La sala está adornada con retratos grandes de una familia que ya está incompleta. Al fondo un patio terroso donde habitan cuatro perros que ya no ladran desde que dejaron de escuchar los silbidos de Ernesto. Su último chillido fue el día que murió su dueño. La abuela de Magdalena duerme en un sofá, justo uno que está debajo de dos retratos: uno donde aparecen los cinco integrantes de la familia y otro de la boda de Diego. Desde aquí Magdalena describe a los seres queridos que le arrebataron.

A Ernesto le gustaba el futbol. Él y su esposa iban juntos a todos lados, como siameses. Gustaban de ir a la verdura (mandado) los sábados y de vender ropa de fayuca en otros ranchos los domingos. 
Cuando regresaba de trabajar, su esposa Magdalena, 50 años, lo esperaba en un sillón cerca de la puerta, el mismo donde ahora está sentada frente a mí. Le decía “fiera” porque era enojona. La señora se cubre la cara con las dos manos y un temblor invade sus mejillas. Se niega a creerlo: “No tenían porque irse todavía. Me hacen mucha falta”, lanza apenas nos sentamos.
Esa noche, la de la tragedia, los esperó en el mismo sillón. Por la tarde, vecinos llegaban con Magdalena y le preguntaban que si su esposo e hijo ya habían regresado. “Es que hay una balacera por allá”, le contaban. Magdalena empezó a marcar a los celulares y ninguno contestaba. Guadalupe, su nuera, hacía lo mismo. Magdalena se empezó a sentir mal. Su hijo Ernesto fue hasta el lugar de la balacera pero no lo dejaron pasar. Preguntó por su hermano y su papá, pero un policía le dijo que ya se los habían llevado. Nunca le confesó que ya estaban muertos. Regresó al ejido y le contó a su mamá. Magdalena se empezó a sentir mal. “Sentía que el corazón se me detenía”, me narra mirando al suelo. No se acuerda de nada. La llevaron al hospital y cuando regresó ya estaba reunida toda su familia, todos los vecinos. Su esposo y su hijo no regresaron.

Los daños colaterales 
Diego tenía cinco meses de casado con Guadalupe, de 20 años y con un niño en la barriga a punto de pisar el mundo. Tenía dos años trabajando para una constructora como encargado de mantenimiento de las obras. De la prepa salió con mención honorífica y en enero iba a entrar al Instituto Tecnológico de la Laguna para estudiar la carrera de ingeniero eléctrico. La empresa lo iba a apoyar.

Era enjuto y espigado. Con ojos pequeños. Le gustaba la música de Ricardo Arjona y Avril Lavrigne y por las noches soñaba con tapar goles como Miguel Calero, el que fuera portero de Pachuca. Disfrutaba su trabajo.

Su mamá me cuenta que siempre fue muy cariñoso y unido a su padre. De joven no era de los que pedían dinero para salir con sus amigos y en cambio renegaba si sus hermanos menores, Ernesto y Daniel, lo hacían. No dudaba en saludar a su papá de beso en la mejilla.

Su hija ya no pudo hacer lo mismo. Cuando estaban velando los cuerpos, Guadalupe se acercó al de su marido y le dijo: “Ya me voy a dar a luz. Mañana te traigo a la bebé”. A las tres de la mañana del martes seis de septiembre (poco más de 48 horas después de la muerte) nació Romina. En la mañana la dieron de alta y llegó hasta la misa con la niña. “Aquí está la bebé”, le habló a Diego encerrado en el ataúd. De ahí al entierro.

Es casi la una de la tarde en este rancho. De tanto calor parece que brotara vapor de las paredes. En eso entra el hijo menor, Daniel, y camina frente a nosotros. Carga una cruz metálica al hombro. “Le voy a hacer una cruz a mi hermano y si me gusta, le hago una a papá”, le había comentado días atrás a su madre. “Yo a Danielito lo veo con mucho coraje, mucha rabia hacia la gente. Anda muy corajudo”, me asegura Magdalena.

Ella en cambio, me cuenta, busca respuestas sobre la muerte de su esposo y su hijo pero un cura le explica que nunca las va a encontrar. Por eso hace algunos días que siente quiere salir corriendo, en otras simplemente dormirse y no despertar. Su nuera, Guadalupe, también le perdió sentido a las cosas pero ella la anima a que tiene una vida por delante. En el torneo de futbol les rindieron un homenaje a Ernesto y a Diego semanas después que murieran. Le entregaron a la familia un apoyo económico y un trofeo. El trofeo está a la entrada de la casa. Magdalena cree que su esposo tenía prisa:

- Mi esposo le decía a Lupe que ya tuviera a la niña. Decía ‘ya va a venir la reina’. Una semana atrás fuimos a tirar a la carretera a un perro porque tenía garrapatas y a los cuatro días, quién sabe cómo, pero regresó el perro y mi esposo me dijo ‘por algo regresó, para que te cuide el día que me vaya de viaje’. Pero mi esposo nunca viajaba, le daba miedo. Otra vez le dije que ya nomás le faltaba casar a mi Danielito (hijo más chico) y me contestó ‘ese te toca a ti… asegúrame la vida’. Era algo extraño. Nos queríamos tanto. Yo no creo durar mucho tiempo. Me siento incompleta, me siento mocha. Me siento bien vacía. No me da hambre.

También le comentaba a su esposa que cuando se muriera, le pusiera canciones de Juan Gabriel. Pero durante el velorio Magdalena no pudo. Optó por el silencio.

Más de tres meses después, al finalizar el 2011, la muerte de Ernesto y Diego es sólo una cifra en Torreón: quizá la muerte 445 y 446 ó tal vez la 503 y 504. Al final son parte de una estadística fría, aunque para su familia no lo sean: 741 homicidios violentos documentados el año pasado, según datos de la delegación Laguna I de la Fiscalía de Coahuila, dato que representa más del doble que en 2010, cuando se registraron 362 muertes. En lo que va del año, más de 110 homicidios se han documentado en Torreón.

Son también parte de otra estadística mundial: 88 homicidios por cada 100 mil habitantes en la ciudad, según el Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal, el cual coloca a Torreón como la tercera ciudad con más homicidios en el país y una de las 10 más violentas del mundo.

Inocentes sacrificados 
Silvia Villarreal fundó hace casi 13 años el grupo de apoyo “Volver a Vivir”, donde padres de familia que habían vivido la pérdida de un hijo se reunían a sanar las heridas. Ella misma había perdido a su hijo Rafael de cáncer.

Quienes acudían eran en su mayoría padres que habían perdido al hijo por alguna enfermedad. Pero de un tiempo a la fecha empezaron a llegar madres devastadas, aguijoneadas en el alma por la pérdida de un hijo durante un hecho violento, una balacera: estudiantes que fueron a una fiesta y no regresaron; hijos que salieron a la tienda y no volvieron, niños que jugaban en la calle y no retornaron a casa.

Sergio Oviedo García, administrador de la Funeraria del DIF de Torreón, ha visto casos de albañiles, mecánicos, estudiantes, jornaleros que un día caminaron por los “puntos” -lugares donde venden la droga- y en eso, una balacera se desató, quedaron en el lugar y fueron cocidos por un proyectil.

Tac. 20 de septiembre de 2011. Yeraldine Hernández jugaba en la colonia J. Luz Torres cuando recibió un disparo en la cabeza. Tenía un año y ocho meses de edad. Tac, tac. 17 de octubre de 2011. Humberto Heredia caminaba por la calle a mediodía cuando un comando abatió a tres hombres en la colonia Magdalenas. También él murió. Tenía 10 años. Tac, tac, tac. 12 de agosto de 2011. Luis Urbina estaba con su esposa en el oriente de Torreón esperando por un taxi cuando quedaron en medio de una persecución y recibió un disparo en el abdomen. Tenía 32 años.

Sergio Oviedo García, quien también es técnico embalsamador, asegura que él vive una realidad que no relatan los medios locales: “Hay ejecutados y víctimas inocentes todos los días. Está pasando a diario. De 10 casos de ejecutados que nosotros tenemos al mes, yo calculo que cuatro son inocentes”.

- ¿Cómo se dan cuenta de eso?, le pregunto.
- Todos te dicen que son inocentes. Pero en el embalsamado, por la experiencia, te das cuenta cuando son balas perdidas, rozones o balas muy certeras. También cuando hacemos el servicio funerario llegan al último y te dicen ‘creo que sí estaba involucrado, mejor no lo velamos’.

Sin embargo, la Fiscalía de Coahuila sólo reconoce 12 “víctimas colaterales” en 2011 (de 741). El resto, incluyendo muchos de los 44 menores de edad que asesinaron en el año, estaba involucrado con alguna banda criminal, presume la Fiscalía.
El Jefe de la Policía, Adelaido Flores Díaz, afirma que él puede contar únicamente cinco “daños colaterales”: “Un niño en la colonia Eduardo Guerra, uno cerca de la Aviación, otro en el campo Zaragoza, un joven de 12 años, un taquero en la Moderna. Los otros ya tenían algo entre ellos y ese es el precio”, recalca el militar enfundado en uniforme de policía. 

Aún así -12 ó más inocentes fallecidos-, para Sergio Oviedo más que llamarlos la gente “sin rostro”, son “la gente que dejó de hacer algo”: “Es la señora que dejó de vender gorditas, el mecánico que ya no arregla coches, el niño que ya no estudia, el muchacho que ya no arregla computadoras. Son gente que hacía algo y que ya no está”, dice. 

A esos muertos el gobierno los llama “bajas colaterales”, “civiles caídos”, “víctimas inocentes”. Pero esos muertos que día a día se suman a la estadística tienen nombre: Marco Antonio Luján García es uno de la lista. Él esperaba como cada noche en la esquina a su mamá Ernestina cuando de repente se soltó un enjambre de metrallas. Se paralizó. Pum. Un taxista miró a Toño desplomarse. Lo recogió y condujo hasta la Cruz Roja. “Anímate chavo, anímate. Ahorita ves a tu mamá”, le decía el chofer. Toño, mudo. Sangrando. Vestía una playera negra de su graduación de la primaria. Tenía 13 años.
Fue el seis de septiembre de 2011. Toño quedó en medio de un “riña de pandillas” en la colonia Tierra y Libertad, un sector popular de Torreón. Nancy de 23 años, su hermana, habló a la tienda Soriana para avisar a su madre Ernestina, 48 años, los últimos 10 de ellos trabajando en el turno vespertino en el departamento de salchichonería. Su salida era después de las 11 de la noche. Cada noche Toño la esperaba en la calle a su regreso. 
Ernestina dejó el trabajo. En vez de acudir a la Cruz Roja volvió a su casa. Allí encontró a su hija Yezenia, de ocho años, la abrazó y se pusieron a rezar en medio de la oscuridad, pues tenían dos días sin luz en la casa.

Nancy le marcó de nuevo. “Dime qué pasó, dime si ya murió”, le pidió su madre. “No te muevas, voy para allá”, le contestó la hija. Cuando regresó a la casa le dio la noticia. Toño había muerto por una hemorragia interna ocasionada por una bala en el tórax.

Ernestina tuvo que ir a la morgue a reconocer a su pequeño. Lo tocó. Sintió su estómago revolverse. Frío. Y por un momento pensó que estaba vivo. Enseguida se fue a la clínica 16 del Seguro Social para darle la noticia a su mamá, quien estaba en un cuarto cuidando de una hija, hermana de Ernestina. La abuela empezó a renegar de Dios.

Avisó a su hermano Armando, tío de Toño y éste no le creyó. Lo negó. Discutió con Nancy y le exigió que fueran a buscarlo. “No, tío, ya murió, ya lo fuimos a reconocer”, le insistió.

Paralíticos del alma 
Quien cuenta la historia de Toño es la madre, Ernestina: es bajita, con un lunar a un lado de la boca –igual que su hijo-, viste short. Su luto lo expresa en sus ojos que casi no pestañean, su mirada impávida, como resignada a solo recuerdos. Llora poco porque frunce el seño como para absorber las lágrimas.
Una de sus nietas pasa entre nosotros y ni se inmuta. Sus movimientos son lentos, como de sonámbulo. A su lado cuelga un tendedero con ropa de niños.

“Ya fue con la mamá de ‘bolillo’”, me pregunta aún como dispersa. Se refiere a Osvaldo Ríos, el mejor amigo de Toño que murió el tres de agosto en otra “riña de pandillas”.
Tenía 15 años. A él las balas le destrozaron la cabeza a unas calles de donde nos encontramos. En su velorio sellaron la caja porque la familia no quiso mostrarlo desfigurado. A Elisa, otra amiga de Toño, los disparos le abollaron la rodilla aquel mismo día.

Toño se enteró cuando iba con su mamá y su abuela rumbo a los camiones piratas para tomar un autobús rumbo a Guadalajara. Su hermana Nancy les habló para darles la noticia. El niño ya no regresó, se echó a llorar y le pidió a su mamá que le llevara flores al amigo.
Toño era noble, era un niño. Flaco y espigado. Se enojaba como si ya fuera adulto y le daba rabia cuando sus hermanas –era el único hombre de cuatro- le agarraban sus pertenencias. Gustaba de ir por el gas en su triciclo y era obediente. No renegaba cuando su mamá le negaba dinero para diversión. Al contrario, a su corta edad ya ayudaba cuando podía.

Ese día, el de su muerte, hizo limpieza con su hermana Nancy toda la tarde. Cuando terminaron se echó a descansar. Ya entrada la noche, miró una foto suya con cinco caritas diferentes, dijo ‘que guapo estoy’, se metió a bañar y salió a esperar a su mamá. Regresó sólo hasta su velorio.

- ¿Tu hermano es un halcón (quienes vigilan)?, le preguntó un ministerial a su hermana Nancy antes de velarlo.
- Para nada, era un buen muchacho, le contestó.

Toño quería dejar los estudios. Ya ayudaba a repartir en una panadería. Le encargaban la ruta del oriente de la ciudad, le ponían chofer y se iba a entregar el pan a sus 13 años. No era halcón, soñaba con ser panadero. Amaba el futbol. Un día lo internaron en el Seguro Social porque se intoxicó, pero era tanta su pasión, que convenció a su mamá de dejarlo ir a jugar. Su mamá cuenta:

- Desde que nació era un aventurero. Andaba de un lado para otro. Era un niño. Era mi bebé. Me decían que lo tenía chípil. Le cortan la vida de repente. No sé hasta cuando me dure la tristeza. Le gustaban las cumbias, las norteñas. Le gustaba irse a las albercas. Era muy obediente. Un día le entraron ganas de trasquilarse figuritas en el cabello, me pidió permiso y le dije que no; ya no dijo nada. Para todo me pedía permiso.
La familia rentó dos camiones para llevar a la gente al panteón. Llegaron niños y niñas de la Federal 3, la secundaria donde estudiaba Toño. De la panadería donde trabajaba le mandaron una corona fúnebre. “Chata”, 18 años hermana de Toño, se descontroló en el entierro. La niña de ocho años, Yezenia, le decía a su mami que todo había sido su culpa. Ernestina volvió al trabajo 15 días después; en ese primer día de vuelta, Yezenia no paró de llorar. Armando, el tío, sigue enojado con su hermana y le echa la culpa de la muerte del niño. No se hablan. 

Ernestina no tiene respuestas. Su voz suave se pierde en el sofocante calor de la tarde y en las paredes de block sin enjarrar: “Dicen que le querían dar (disparar) a otro, a uno de 30 años… Quería cambiarme de colonia, de ciudad, pero donde quiera es lo mismo”. 

El duelo 
En el Hospital Universitario de Torreón (donde se encuentra el anfiteatro), caminan por los pasillos unos “ángeles verdes”. Así le llaman a las tanatólogas del hospital porque visten batas de dicho color. También, como el grupo de Silvia Villarreal, de un tiempo a la fecha familias enteras se han acercado a ellas por la muerte de un familiar en un hecho violento. 

Lo corroboro cuando acudo al hospital a platicar con ellas. Es mediodía y la tanatóloga Mary Carmen Espada atiende a una familia (padres e hijos) que sufre la pérdida de un hijo de 10 años. El niño iba a la tienda de una colonia popular cuando quedó dentro de un “fuego cruzado”. 

“Por qué le di dinero para ir a la tienda, por qué lo dejé, por qué, por qué. Es lo que preguntan, pero no hay respuesta”, me cuenta después la tanatóloga Mary Carmen. Para ella es esencial que en estos casos se viva el dolor al 100 por ciento. Que recuerden el momento, el sentimiento como padre, como hermano; cómo fue la situación, de dónde venía, qué traía puesto. Después, recordar los hechos buenos: qué le gustaba comer, qué le gustaba hacer, qué experiencias buenas vivieron.
“Sí han aumentado mucho estos casos. Muchos inocentes; familias que han perdido dos, tres hijos en situaciones como que a lo mejor venían de la escuela. Son duelos donde tienen que trabajar para saber alimentar a la familia”, explica la tanatóloga.
La tanatóloga Susana Dingler ahonda en que es necesario vivir las etapas, pues una de las más difíciles, cuenta, es identificar al cuerpo. Los que se resisten llegan al Semefo, miran el cuerpo del familiar y niegan que sea él o incluso dicen “ya levántate, no andes bromeando” o “por qué si fuiste a una fiesta estás aquí”. Preguntas que se hacen.

Los caldos de odio 
Silvia Villarreal, psicóloga de profesión, califica la pérdida de un hijo como la “cúspide de dolor”. “Lo natural es que los hijos te van a enterrar pero cuando se muere un hijo surge esa ira, esa culpa, ese enojo, ese sentimiento de quererte morir, esa desesperación desgarradora, esa envidia de ver a otros con sus hijos y tú no, esos pleitos con la vida, con Dios. Y cuando se pierde al hijo en un hecho violento, lo que veo es que tienen una sed de venganza”, comenta.

Villarreal explica que cuando se pierde a un hijo durante una balacera o en un enfrentamiento, se está enojado con el hombre, con la persona, con el ser humano; por eso ese sentimiento de represalia.

“Las personas que entran a esta vivencia dicen ‘es que a ustedes se los quitó una enfermedad, a mí un ser humano maldito’. Entonces el proceso de duelo tiene varias etapas: la negación, la ira y la culpa. La ira y la culpa se acentúan más en estos casos. Dan ganas de hacer añicos a quien te quitó a tu hijo, si uno quiere hacer añicos a Dios, claro que vamos a querer hacer añicos al infeliz que te mató a tu hijo. Es una rabia espantosa y que además no se hizo justicia”, expone.

Lo mismo observa Sergio Oviedo, de la funeraria municipal en Torreón: “Piden venganza cuando los están velando. Es la impotencia. Dónde estaba la policía, se preguntan. Una balacera de 20 minutos y no llegó nadie. No se explican y se preguntan. Es la incertidumbre”, relata.

Él cree, en base a su experiencia diaria, que éste fenómeno de los “damnificados de la guerra” puede estar incubando maleantes, hijos resentidos; puede estar cultivando un odio en la sociedad, “caldos de odio” como los llama.

María de Jesús Torres Carrillo, psicóloga y Encargada de Atención a Víctimas de la Fiscalía en Torreón, cuenta que muchas personas que llegan a consulta desean hacer justicia por su propia mano. La especialista opina que es un fenómeno alarmante que podría desencadenar en más delincuentes: “Gente aparentemente sana puede rebelarse ante el coraje y la frustración que la autoridad no hace nada. Entonces esos sentimientos de rencor mal manejados puede provocar que se vengue por su cuenta o en otros casos el suicidio”.

La tanatóloga Susana Dingler, profundiza en que éste tipo de muertes provoca enojo, incredulidad, inseguridad en la forma como murió. Una muerte inesperada, añade, genera la necesidad de encontrar culpables.
Jacinto Rivera Rodríguez, párroco de la iglesia de San Joaquín, en el poniente de Torreón, uno de los sectores más peligrosos de la región, agrega que observa mucho odio y mucha sed de matar al que mató al hijo, al hermano, al padre.

Asegura que esas historias se convierten en relaciones viciadas, en heridas muy fuertes que tardan en sanarse. Dice que existe un resentimiento que incluso se hereda de padres a hijos.

¿Cómo sanar esos odios?, se pregunta el sacerdote. Afirma que el proceso de sanación es muy largo porque el dolor es diferente. “Muchos de los niños a los que les han quitado a su padre, que lo han victimado, van a quedar resentidos por mucho tiempo y quizá lleguen a jóvenes y quieran vengarse contra quien fuera, contra la sociedad”, pronostica el cura.